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Vivir con estrés

 

El estrés es entendido como un elemento negativo en nuestro lenguaje cotidiano y de uso popular, sin embargo es fundamental para el desarrollo de la vida y en especial para poder realizar actividades o cumplir con nuestros proyectos. Imaginen intentar iniciar una obligación, tarea o trabajo desde esa postura de total relajo alcanzado en una sesión de masaje o después de una tarde de playa, ¡imposible!, tenemos nuestro organismo con muy bajo nivel de actividad, impidiendo toda acción.

 

Distrés y eustrés

 

Las personas dicen estar estresadas cuando las exigencias, demandas o actividades superan sus capacidades, llevándolas a un desequilibrio emocional que limita sus capacidades y el  realizar su vida cotidiana. Pese a ello, la mayoría de nuestros días vivimos sometidos a un nivel de estrés que nos permite desarrollar nuestra vida y saquemos adelante nuestros proyectos. Considerando aquello, algunos de los estudiosos de ésta área han dividido el estrés en, Distrés: aquel que todos referimos como negativo, esa situación donde la carga de actividades o vivencias superan con creces nuestra capacidad para resolver o responder, se nos nublan los pensamientos y nos sentimos incapaces de responder, aumenta la emotividad (lloramos por todo), con la sensación de estar desbordados por nuestra vida. Por otro lado encontramos el Eustrés: la parte positiva del estrés, es la cantidad justa, necesaria y suficiente de exigencias externas, con ella somos capaces de funcionar, tener energía para responder rápida y adecuadamente a los problemas. Estudios han observado que las personas funcionamos mejor con fechas límites, plazos específicos y tareas claramente definidas.

 

Estrés como problema

 

La vivencia de no poder responder a las demandas de nuestro entorno por una o dos semanas consecutivas, ya sea por un exceso de carga, una indefinición de las tareas, falta de retroalimentación a nuestros logros, o una sensación de nunca llegar siquiera a una pequeña meta, genera que el estrés se convierta en un problema, pasando de eustrés a distrés y llevando a colapsar nuestra vida.

 

Tratamiento y prevención

 

Hasta hoy la forma más efectiva del manejo de estrés en su estado más severo es la conjunción entre el uso de medicamentos (ansiolíticos) con apoyo de psicoterapia (cognitivo conductual o interpersonal), a través de estas se busca aprender estrategias de relajación, resolución de problemas y modificar la forma de hacer frente a las dificultades.

Como siempre la prevención es lo esencial, así como la detección precoz de los malestares, a continuación algunos puntos para considerar.

1      Identificar tus problemas, decidir una solución y poner una fecha para realizarla, hasta que llegue ese momento olvidarse del tema, pasar a otra cosa.

2      Intentar realizar las actividades dentro del plazo acordado, de lo contrario se nos acumulan y nos pasan la cuenta.

3      Aprender a decir “no”, hacer las cosas según su importancia, evaluando las que puedo dejar, las posible de postergar y las esenciales e imposible de olvidar.

4      Comparte tus preocupaciones, a veces el consejo de otro te ayuda a resolver o el sólo hablar te libera del estrés.

 

Recuerda estos puntos, así con Eustrés resolverás mejor tus problemas.