¿Seré Bibolar? PDF Imprimir E-mail

¿Seré Bipolar?

 

Esta es una pregunta frecuente que encontramos en la consulta por parte de  nuestros pacientes, sus dudas se basan en comentarios de amigos o familiares debido a los cambios que ven ocurren en ellos, o por  información poco clara que obtienen en internet, televisión o revistas.

 

Detección

 

La bipolaridad es una enfermedad del ánimo, caracterizada por la presencia de episodios (período de tiempo de al menos dos semanas) que pueden ser depresivos,   maníacos o hipomaníacos mantenidos a lo largo de toda la vida, enfermedad de difícil diagnóstico debido a la forma de presentación, así como la sensación de bienestar presente en los pacientes durante los episodios maníaco o hipomaníaco que los inhibe a consultar.

Unas definiciones.

Episodio depresivo: presencia de desgano, falta de energía, pérdida en sensación de satisfacción, llanto fácil, reducción o aumento de peso o del apetito, como los más importantes.

Episodio maníaco o hipomaníaco: aumento de la energía por sobre lo acostumbrado, capacidad de estar despierto toda la noche sin sensación de cansancio al día siguiente, presencias de muchos pensamientos, realizar compras o negocios con gasto excesivo de dinero, aumento del deseo y la actividad sexual. Según la intensidad  se definirá si se trata de hipomanía o manía.

Para ambos casos esto se mantiene por al menos dos semanas consecutivas y tiene  consecuencias claras en una o todas las siguientes áreas del desempeño normal de la persona; relaciones interpersonales (familia, amigos o compañeros de trabajo) rendimiento académico, escolar o laboral y/o salud física.

 

Tipos de bipolaridad

 

La investigación ha detectado distintos tipos de bipolaridad, algunos autores han definido hasta siete tipos distintos. Por nuestra parte, y para evitar confusiones, nos remitiremos a los dos tipos clásicos, más conocidos por la población general, a saber, trastorno bipolar I y II. En esencia la diferencia entre uno y otro se refiere al tipo de episodio presente con mayor frecuencia o intensidad en la historia de la persona, así los del tipo I (uno) presentan constantes episodios maníacos o hipomaníacos, acompañado con al menos un episodio depresivo entre éstos, por ejemplo, son personas que  muestran una energía excesiva gastan mucho dinero, duermen poco, tienen mayor frecuencia en su sexualidad durante un tiempo, para luego pasar a un intermedio con falta total de energía, desinterés por todo lo que le podía gustar hace unos días atrás. El tipo II (dos) es lo inverso, se ve con mayor frecuencia la falta de energía, la pérdida de interés y la tendencia a la tristeza , con al menos una vez que se llena de vitalidad, se vuelve una persona extrovertida, enérgica, capaz de ser el centro de la fiesta, para luego de ese período volver al desánimo e inactividad, estas características lo hacen aún más difícil de reconocer y diagnosticar.

 

Tratamiento

 

Como hemos postulado en artículos anteriores, las enfermedades de salud mental tienen elementos biológicos y de aprendizaje, siendo el mejor tratamiento la mezcla de medicamentos, entre ellos antidepresivos, ansiolíticos, anticonvulsivantes, antipsicóticos y estabilizadores del ánimo (litio, carbamazepina, otros) siendo éstos últimos los que se deben mantener en el tiempo, además de psicoterapia individual y terapias familiares específicas para éste trastorno.

 

Debido a que es una patología para toda la vida, uno de los problemas es el costo de tratamiento, afortunadamente desde el 01 de julio de 2013 es parte de las patologías GES contribuyendo a seguir un tratamiento adecuado en el tiempo.