Tratamientos con Fármacos PDF Imprimir E-mail


¿Por qué y cuándo son necesarios?


El sistema nervioso puede enfermar, tal como sucede con otros órganos. Las enfermedades ocurren cuando se pierden los equilibrios que mantienen la salud y a ello contribuyen factores biológicos, psicológicos y ambientales. La depresión y otras enfermedades que comprometen el sistema nervioso no son consecuencia de una “debilidad de carácter” y no se corrigen solamente “a fuerza de voluntad”.

Enfermar no es un motivo de vergüenza y buscar ayuda es el primer paso hacia la salud.

Cuando usted enferma, ocurre una desregulación en el sistema nervioso que se evidencia por cambios respecto de su estado normal. Por ejemplo, disminución del interés en las actividades habituales, menor capacidad de disfrutar, sueño no reparador y angustia excesiva.

Es común que estos cambios se presenten de un modo gradual, o incluso se pueden haber iniciado en períodos tempranos de la vida. Por ejemplo, la tendencia a preocuparse en exceso y la angustia para hablar en público, suelen presentarse desde la infancia.

Muchas personas atribuyen sus síntomas a estrés, tensiones del trabajo, o problemas económicos. También pueden considerar que es su forma de ser y les toma mucho tiempo consultar y luego aceptar la necesidad de tratarse.

Los medicamentos están indicados para el tratamiento de enfermedades y para el alivio de síntomas que afectan el sistema nervioso.

El uso de medicamentos es sólo una parte del tratamiento para recuperar la salud, pero en muchas ocasiones es un elemento esencial para tener éxito.

La decisión de prescribir medicamentos se basa en el tipo de molestias, su intensidad y su duración.


¿Qué más debo saber?


  • Los tratamientos para enfermedades del ánimo, angustia excesiva o problemas conductuales, no producen mejorías inmediatas . El alivio es gradual, generalmente después de varias semanas y no todas las molestias se alivian a la vez. Asimismo, la mejoría inicial es mejor percibida por personas cercanas que por el propio paciente. Si le comentan que parece estar mejor, créalo, aun que usted mismo aun no lo perciba.
  • Puede ocurrir que inicialmente se agreguen molestias, antes que se aprecie alguna mejoría. Tenga paciencia y confíe en que vale la pena esperar. Todo medicamento capaz de curar una enfermedad, también puede producir algunos efectos indeseados. Se presentan de preferencia al inicio del tratamiento y tienden a disminuir con el tiempo.
  • La presencia de algunos efectos molestos, por ejemplo aumento del sueño, nauseas o dolor de cabeza, se consideran un indicador útil de dosis correctas, ya que estas son muy variables de una persona a otra.
  • Es común que se indiquen dosis iniciales pequeñas y que se aumenten gradualmente, hasta llegar a dosis útiles. La dosis óptima es aquella capaz de mejorar la enfermedad en tratamiento, sin que persistan síntomas residuales.
  • Los tratamientos generalmente son prolongados, por meses o años, ya que con tratamientos breves no se alcanza la curación completa y son comunes las recaídas.
  • En algunos casos su médico podría recomendarle mantener los medicamentos por períodos muy prolongados, a fin de evitar nuevas recaídas.
  • El retiro de los fármacos debe realizarse de común acuerdo con su médico y siempre es conveniente hacerlo de un modo muy gradual.
  • Con seguridad usted habrá leído o escuchado que los psicofármacos producen dependencia . Esta afirmación en general es incorrecta. La dependencia verdadera es muy infrecuente y puede ocurrir en personas con predisposición a desarrollar una enfermedad adictiva. Es correcto que los psicofármacos deben suspenderse gradualmente para que no se produzcan molestias y que algunas personas, debido a la enfermedad que padecen, necesitan tomar la medicación por períodos muy prolongados. Esto último no es diferente a una persona que sufre de hipertensión y que debe tomar medicamentos en forma continua. Nadie le llamaría a lo anterior “dependencia”.


¿Qué debo hacer si tengo dudas?


  • Durante la visita al médico quedan dudas sin aclarar, las indicaciones escritas no siempre se comprenden y las orales se olvidan. Si tiene dudas sobre dosis, horarios, asociación con otros fármacos o efectos molestos, contacte a su médico . Al contrario de lo que usted podría suponer, su médico prefiere que le pregunte sus dudas y no lo considerará una molestia. Por el contrario, toda información ayudará al éxito de su tratamiento.
  • Si usted lee el inserto que acompaña al medicamento indicado, es posible que se preocupe. Encontrará una larga lista de efectos indeseados que han sido informados por personas que estaban utilizando dicho medicamento. La mayor parte de los efectos descritos ocurren muy infrecuentemente. Por otra parte, existen molestias características de cada medicamento que le serán informadas por su médico. Si usted presenta algún malestar que no tenía antes de iniciar su tratamiento es muy importante que lo comunique a su médico.
  • Lo natural es saludable y lo químico es dañino. Este es un concepto muy arraigado y puede conducir a decisiones erradas y en ocasiones riesgosas. Para que un tratamiento sea útil debe actuar en el organismo, independiente de su origen. Los “compuestos naturales”, cuando poseen un ingrediente activo, actúan del mismo modo que los medicamentos desarrollados en un laboratorio farmacéutico, con la desventaja que han sido menos estudiados y que no se conocen todos sus componentes. Por ejemplo, se han descrito efectos adversos serios por el uso de Hierba de San Juan. Existen complementos nutricionales que se pueden asociar sin riesgo con otros tratamientos, pero siempre es conveniente consultar antes con su médico.
  • Informe a su médico el cumplimiento real de las indicaciones y no trate de complacerlo diciendo lo que al médico le gustaría escuchar, ya que podría inducirlo a error en sus indicaciones futuras.
  • Si disminuye las dosis indicadas es probable que los resultados del tratamiento no se aprecien o sean incompletos. El ahorro de dosis suele conducir a que se prolonguen los tiempos de tratamiento.
  • Si ya se siente mejor no suspenda el tratamiento. La suspensión prematura conduce a recaídas, generalmente asociadas a síntomas residuales. El objetivo del tratamiento es volver a la normalidad, no sólo sentirse mejor, y ello sólo se logra ajustando el tratamiento hasta que desaparezcan todos los síntomas, lo cual toma tiempo. El tiempo de tratamiento se debe ajustar a las necesidades de cada paciente, pero lo común es que demore no menos de 6 meses, y la mayor parte de las veces alrededor de un año.


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